Visita del Presidente de la Fundación Krishnamurti Latinoamericana

En el marco del espíritu que anima a este grupo responsable del sitio, en ocasión de una nueva visita de Joan Colell a La Argentina, organizamos un encuentro del que resultaron interesantísimos frutos en la tarea de investigación tendiente al conocimiento propio como eje de todo diálogo.Lo invitamos luego a dejarnos sus reflexiones, las que a continuación se transcriben:

» Sin lugar a dudas, uno necesita cierto tiempo para entender intelectualmente las palabras, las expresiones, el contenido implícito del significado que Krishnamurti expresa a lo largo y ancho de lo que llamamos las Enseñanzas. Pero este tiempo tiene fecha de caducidad, cumple su finalidad pero no es un lugar aconsejable para quedarse. Sin embargo, parece que se ha convertido en el refugio que ofrece seguridad y estabilidad a nuestras vidas. Si tenemos la suficiente valentía y claridad para observarlo con detenimiento, veremos que quedarse ahí es limitarse al intercambio intelectual, a decorar la prisión interna con frases elocuentes que como cuadros de pintura famosos decoran las paredes de nuestra propia limitación. Es necesario tener la teoría para poder obtener la licencia oficial para manejar un auto, pero eso no es suficiente si queremos manejar por las calles y las carreteras, que con sus peligros y dificultades requieren toda nuestra atención; la teoría no puede afrontar todos los retos que comporta el manejar un auto, porque dentro del auto está en juego nuestra propia vida y la de los demás.De igual modo, quedarse en ese nivel pone en peligro nuestro propio caminar interno y el de los demás, es hacer y hacernos seguidores sin rumbo, cuyo movimiento lleva a la confusión y estancamiento. Según mi entender, el camino del conocimiento propio requiere investigar, caminar con hechos, partir de realidades y no de falsedades. La realidad y la falsedad ‘parecen’ caminar juntas, lo real y lo ficticio se confunden como el oro y la imitación, pero solo el moverse con hechos y no con falsas interpretaciones, con prejuicios llenos de buenas razones que esconden frustraciones y deseos fútiles que solo se sostienen con ideales, abre los ojos del entendimiento y las puertas de la comprensión. Sin eso, ¿qué valor tiene lo que podamos hacer o decir? Seguiremos lejos de la corriente, del fluir de la vida, y viviremos en la separación estancada de nuestro refugio intelectual, emocional y sentimental, con la consecuente pérdida de tiempo; vivir en el tiempo de la falsedad mental y del tergiversar los hechos, es perder el tiempo de la realidad».

3 Respuestas

  1. graciela
    graciela 3 de mayo de 2013 at 1:07 AM |

    Comparto totalmente….las palabras tambien terminan siendo mas de lo mismo…..vacias y huecas…..y el riesgo es…..transformarse simplemente en….. teoricos de la vida……Muchas Gracias ……y Un Abrazo Joan!!!!

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  2. serendipidad
    serendipidad 26 de mayo de 2013 at 10:46 PM |

    Jiddu Krishnamurti y el Dalai Lama.

    1956 fue el año del Buda Jayanti, y el gobierno de la India invitó a Su Santidad el Dalai Lama del Tíbet, para que visitara la India y recorriera los diversos lugares sagrados que se relacionaban con El Iluminado. Se le pidió a Apa Sahib Pant, un antiguo funcionario del Servicio Exterior quien por entonces era oficial político en Sikkim, que acompañara al Dalai Lama por todo el país. Viajaron en un gran tren con aire acondicionado y les acompañó un séquito numeroso.

    Como jefe religioso y secular del estado tibetano, la vida del Dalai Lama estaba estrictamente atada al protocolo. Había sido siempre una figura misteriosa. En el Tíbet era raramente visible, excepto para unos pocos lamas, y vivía una existencia de rigurosa disciplina y meditación. Esta era la primera visita que un Dalai Lama hacía viajando fuera de ese enigmático país.

    Cuando en diciembre llegó a Madrás, Apa Sahib Pant sugirió a la encarnación divina de veinte años de edad que visitara a Krishnamurti, quien entonces se alojaba en Vasanta Vihar. Apa Sahib le había relatado la vida de Krishnaji y la extraordinaria naturaleza de sus enseñanzas. El joven monje había comentado. “¡Un Nagarjuna!” (Referencia al sabio budista del segundo siglo, quien enseñaba la adhesión al “Sendero Mediano” y también el camino de la gran negación) expresando el vívido deseo de conocer a Krishnaji. Los que rodeaban al Dalai Lama estaban muy angustiados. Eso era algo que hacía trizas todo el protocolo. Pero el Dalai Lama insistió y se hicieron arreglos para la reunión.

    Según palabras de Apa Sahib. “Krishnaji lo recibió [al Dalai Lama] sencillamente. Fue asombroso sentir el afecto eléctrico que destelló instantáneamente entre ellos”. El Dalai Lama, dulcemente pero de manera directa, preguntó: “Señor, ¿en qué cree usted?”, y entonces la conversación siguió en frases casi monosilábicas, puesto que era una comunicación exenta de retórica. El joven Lama se sentía en un terreno familiar, ya que Krishnaji le permitía “coexperimentar”. En su viaje de regreso a Raj Bhawan, el Dalai Lama comentó: “Un alma grande, una gran experiencia”2. El Dalai Lama expresó también el deseo de volver a encontrarse con Krishnamurti.

    2 Apa Sahib Pant, del Servicio Exterior de la India, que estaba retirado y vivía en Poona, me envió una carta describiendo la reunión entre Krishnaji y el Dalai Lama Apa Sahib estuvo presente.

    Biografía de J. Krishnamurti.
    Pupul Jayakar. Editorial Kier.
    http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/

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  3. Mónica Porolli
    Mónica Porolli 18 de marzo de 2015 at 1:13 PM |

    Joan, Daniel:

    Fue un placer compartir. Ojalá se repita pronto.

    Efectivamente, estamos tan hechos a los juegos intelectuales, que nos resulta difícil salir de esa práctica de esgrima, e investigar qué pasa con uno mismo. Y esto, a pesar de la constante, permanente e irrenunciable insistencia de K. en este sentido.

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