PENSAR MENOS PARA SER MAS INTELIGENTES

Se difundió recientemente una investigación sobre la influencia del exceso de pensamiento en las conductas humanas y su relación con las correctas decisiones. Resulta de ella que el «rumiar» constantemente en rededor de la noria de un tema que nos obsesiona, no solo no resuelve el problema sino que, por el contrario, impide, como un dique, que surja la respuesta adecuada. Y es que aquello que hace mucho tiempo intuíamos hoy ya tiene respaldo científico: la energía que consume el proceso del pensar, impide destinarla a la búsqueda de otros caminos y que la inteligencia (en su sentido mas amplio) fluya y nos ilumine en el momento adecuado «naturalmente». Dice el psiquiatra investigador y escritor Augusto Cury: «Pensar es bueno: pensar con conciencia crítica es todavía mejor, pero pensar en exceso es una bomba contra la calidad de vida». Dice el mismo trabajo a modo de síntesis sobre el exceso de pensamiento: 1) Crea tantas opciones que terminamos sin tomar una decisión 2) la ausencia de tranquilidad que ello genera nos obstaculiza la llegada de ideas nuevas y frescas 3) limita la creatividad 4) genera estrés y la liberación de cortisol puede causar agotamiento.

Y es que tenemos un programa (quizás milenario), que nos indica que el pensamiento es la única fuente de inteligencia y por lo tanto en él depositamos todas nuestras fichas. Uno de los caminos a la libertad es romper drásticamente ese canon…

4 Respuestas

  1. Carlos Diaz
    Carlos Diaz 6 de marzo de 2020 at 6:37 AM |

    No concuerdo con el comentario de arriba, y sugiero tener SUMO cuidado con muchos psiquiatras “investigadores” con que “pensar es bueno” y sus 4 puntos descritos. Hay quienes ayudan, pero también abundan los comerciantes y narcisistas entre ellos. No se trata de “pensar -o no- en exceso”, se trata de VER, de PERCIBIR internamente que “quien” piensa es el mismo proceso del yo en circuito cerrado, producto del mismo pensar. No es la “cantidad” sino la CUALIDAD de tal función limitada del cerebro, que -inevitablemente- debe dar paso al silencio (mental). Igual, aunque se piensen muchas o pocas cosas, “importantes” o no, todo “exceso” puede dar lugar a todo tipo de autismo, retraso mental, idiot savant, neurosis, psicosis, bipolaridad, o cualquier otro tipo de desorden de personalidad. Se puede asignar al pensamiento una excesiva función técnica o científica, y aun así tal funcionalidad también puede ser parte de un ego a niveles patológicos. El pensamiento tiene una función MUY, MUY limitada aunque parezca compleja, y con su ego detrás tiende a invadir todas las áreas de funcionalidad, fragmentando y limitando al ser humano. Punto. No es un “yo pienso”, como se dice. El yo, y el “pienso” son lo mismo, es el yo que dice tal cosa. La tan famosa frase de R. Decartes, en su Discurso del método (otra verborragia terrible) decía: “Pienso luego existo”… cuando la realidad simplemente es: “Existo, luego pienso”.
    J. Krishnamurti incansablemente ha demostrado que es al revés. Y perdón también, tampoco existe “uno de los caminos hacia la libertad” como citan en el último párrafo. Ni uno, ni varios. Eso también es falso, es otra herramienta de “marketing” para vender cualquier cosa.

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  2. Carlos Diaz
    Carlos Diaz 7 de marzo de 2020 at 9:29 PM |

    Seria interesante saber QUIÉNES (con nombre) se hacen responsables por lo que escriben arriba.

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  3. Juan Jose Alberto Cabrini
    Juan Jose Alberto Cabrini 14 de marzo de 2020 at 10:00 PM |

    Gracias Carlos por …tus «pensamientos». El pensar no sera bueno, pero hay que pensar, es decir lo importante es el RECTO PENSAR. Perdòn Carlos ya me excedì… (broma)

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