MANLY P. HALL

El conocimiento, la inteligencia, la memoria…Todas estas cuestiones son convocadas  en estos extractos para marcarnos con lúcida sencillez por dónde pasa la médula de esta vertiente del Budismo: El Zen. Estas observaciones, realizadas por un occidental, tienen la importancia de realizarse desde su propia idiosincracia, es decir, desde su mismo condicionamiento, con la intención de ver más allá del mismo.  

“…Uno de los problemas más difíciles que tenemos que enfrentar es la simplificación de nuestras propias actitudes. Hemos llegado a confundir complejidad con inteligencia. Hemos llegado a tomar lo sencillo como algo primitivo o inadecuado. Rendimos culto a la tremenda masa de conocimientos, y hemos dado muy poca consideración a la asimilación de esta masa.

Hemos puesto en movimiento una maquinaria complicada y hemos llegado a creer que este masivo mecanismo en marcha parecido a una de esas mentes automáticas, nos va a resolver algo; pero no lo resuelve. Cincuenta años de acción en la dirección que nosotros creímos pudiera conducir al esclarecimiento, nos han guiado sólo a una gran oscuridad…

…El Zen indica que la memoria es sólo una facultad histórica. Informa cosas. Es capaz de vivificar, en grado semejante a un sueño, cosas que previamente ocurrieron, pero no puede darles vida porque ellas han muerto. La memoria, a lo más, puede sólo erigir fantasmas; pero nosotros tenemos adquirida una cierta  tendencia a desarrollar un concepto biológico acerca de los fantasmas. Creemos que nuestros propios HOY han nacido de los fantasmas del AYER. Así continuamente perpetuamos normas…

…Hay un término japonés el cual puede traducirse “ah-cabo”. En el momento cuando Ud. ve algo se pone en contacto con alguna cosa que es muy interesante, o repentinamente comprende un difícil y recóndito asunto, puede decirse, a Ud. mismo: “Ah” (y veo ello, le siento), de repente me doy cuenta lo que esto quiere decir. Este vocablo está reservado para la inmediata experiencia la cual es en este instante tan cierta que puede poner en libertad el individuo desde muchos años adictos a las actitudes negativas mentales habituales …

Tal vez, hay un relámpago de comprensión por medio del cual la persona está instantáneamente libre de esos errores, que hasta ese momento han dominado sus procesos intelectuales. Así, hay una especie de resuello, esta repentina inspiración de comprensión por la cual a nosotros significa que una vasta luz ha despertado dentro de nosotros mismos; que ahora, y por vez primera nosotros conocemos…

…En conexión con esta búsqueda de lo inmediatamente interno, estamos interesados en usar el simbolismo docto del anciano chino pescando sin un anzuelo. Cuadros chinos usualmente representan a este docto hombre en un pequeño bote un plácido lago, rodeado por grandes montañas, un su pequeña ermita no muy lejos, sentido muy tranquilamente con una línea de pescar, El puede haber atado algún particularmente sabroso bocado en el extremos d la cuerda antes de dejarle caer en el agua, pero él no está ahí para pescar alguna cosa; está ahí para gozar de la pesca, y hay una gran diferencia entre esos dos logros o fines.

Ahora estudiemos el simbolismo de esta idea. El anciano está pescando en el único océano que es asequible a él (la naturaleza interior de sí mismo). El ha dejado caer la línea hacia su propio subconsciente. Está descendiendo en las profundidades de si para descubrir qué clase de pez podría ocultarse ahí. No tiene la intención de traer este pez a la superficie, tampoco matarlo. Lo que desea hacer es tener la experiencia, la cual es verdaderamente una experiencia del Zen, de pescar sin anzuelo. Ahora, en este simbolismo, ¿qué es el anzuelo? Este es, quizás, la clave a todo, el anzuelo es la mente. Aquí es donde el cabal problema exige la más grande consideración. La mente no está interesada en la pesca, pero sin en pescar peces. La mente tiene ciertas cualidades que sugieren el anzuelo. Ella desea engancharse a algo; ella es aguda. Es también un instrumento que es moldeado, adaptado creado con el sólo propósito de atrapar peces, los cuales, en este caso, representan pensamientos. Y al momento que prende un pensamiento, lo mata; porque es inevitable que la mente saque el pensamiento fuera de su propio elemento, lo coloque en un elemento diferente, y muy probablemente lo destruya en el esfuerzo de usarlo para alimentar sus propios propósitos, Estamos usando la mente constantemente en (agarrar) enganchar cosas. La estamos usando para atrapar a nuestro vecino en alguna forma de operación negociosa. La estamos usando de alguna manera u otra, para mejorar nuestras fortunas, Estamos dejando caer el anzuelo de la mente ene desconocido mundo que nos rodea, esperando pescar una carrera, o quizás enganchar a otra persona en matrimonio, Estamos todos empeñados en apresar alguna cosa…

La pesca es muy agradable como tranquilo y pacífico pasatiempo, pero al momento en que nosotros comenzamos a pescar peces, comenzamos a desarrollar ambiciones. No importa, cuán grande sea el pez, queremos aún uno más grande, Así la mente se convierte, en un sentido, en la prendedora de peces, Es también la pescadora de ideas, sondeando dentro de las partes subconscientes de nosotros mismos la mente comienza a traer a la superficie una gran parte del contenido subjetivo que ahí está. .

…Ahora, podría parecer muy infructuoso ir de pesca sin un deseo de prender algo, pero al filósofo Zen, la línea que es soltada dentro de las profundidades, con quizás algo para intrigar al pez pero no dañarlo, significa el verdadero propósito de nuestra mente, si ella tiene un válido propósito. Es el deber de la mente alimentar al pez, no engancharlo. Es el deber de la mente explorar este mundo subterráneo sin dañarlo, crear nada maligno, sin destruir el derecho de cualquier otro ser a vivir, En las profundidades de nuestro misterioso océano, hay seres que nunca vienen a la superficie…

…El Zen y los monjes Taoístas piensan en esta subconsciencia como esencialmente benevolente. Para los antiguos, el océano era la madre de todo viviente. .La vida surgió del mar; y casi todas las grandes madres de los salvadores han tenido nombres que sugieren agua, de igual manera María (de Mar), y este océano de nuestra propia subconsciencia es, en una medida, el origen de nosotros mismos..

¿Cuál es el contenido del subconsciente en cuanto al hombre se relaciona?. En que forma dependemos de él. Nosotros dependemos de él en el sentido que el subconsciente es un grado de existencia más alto que el estado consciente; por eso él debe sostener y sustentar el estado o personalidad consciente exactamente como el océano sostiene el barco que flota sobre la superficie. Este misterioso subjetivo es infinitamente más poderoso que las cosas objetivas. Aun así, con todo su poder, es extrañamente simple y benevolente en cuanto al hombre se refiere. Nunca descarga sobre el hombre algún torrente de infortunio, miseria o tensión simplemente por virtud de su propia naturaleza o existencia, El hombre descarga esas cosas sólo por su propia interpretación del subconsciente. 

El Zen, intentando examinar este problema, se encuentra en una serie de dificultades. Ante todo, Ud. no puede aproximarse al campo entero del pensamiento. ..El método de interrogación Zen de preguntas y respuestas no es un procedimiento racional. Es una serie de procesos de shock…Induce al tonto a que repentinamente comprenda su propia tontería. La persona tonta preguntando la tonta pregunta consigue la tonta respuesta. Esto crea un ciclo e sí mismo, y de repentela tonta persona se da cuenta de ello y puede comprender”…

LA CLARA VIRTUD DEL ZEN, Pescando sin Anzuelo, págs: 58/68, Editorial Kier.-       

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