LUDWIG WITTGENSTEIN

Este particularísimo filósofo austríaco que desarrolló su acción creadora a comienzos del siglo XX,  insistió repetidamente en la idea de la insuficiencia del lenguaje verbal como modo idóneo  de expresión de las cuestiones esenciales que conciernen al  espíritu humano. Por eso, estimamos adecuado sugerir a ustedes el acercarse a su pensamiento, encontrar los puntos de contacto con la Enseñanza de K ( aunque posean estilos muy distintos) y de ese modo profundizar,  en esa cuestión que K sintetizaba con la frase: “LA PALABRA NO ES LA COSA”.

Escribió su más importante obra, denominada Tractatus, en su primera etapa y recién retomó la escritura al final de sus días con: Investigaciones Filosóficas. Hemos querido rescatar del primer trabajo lo que se ha dado en denominar: Las Sentencias, para aproximarnos así al espíritu de tal pensamiento, y abrir solo una puerta para inquirir sobre los interrogantes que plantea.

Antes, para iluminar nuestra comprensión, “escuchemos”:… ” Toda teoría es gris, caro amigo, y verde el árbol de oro de la vida”. ..(Goethe, J,W. Fausto).-

Ahora escuchemos a Wittgenstein:…”El libro trata de problemas de filosofía y muestra, al menos así lo creo, que la formulación de estos problemas descansa en la falta de comprensión de la lógica de nuestro lenguaje. Todo el significado del libro puede resumirse en cierto modo en lo siguiente: Todo aquello que debe ser dicho, puede decirse con claridad: y de lo que no se puede hablar, mejor es callarse”.

“Este libro quiere , pues, trazar unos límites al pensamiento, o mejor, no al pensamiento sino a la expresión del pensamiento: porque para trazar un límite al pensamiento tendríamos que ser capaces de pensar ambos lados de ese límite, y tendríamos por consiguiente que ser capaces de pensar lo que no se puede pensar”.

“Este límite, por lo tanto, solo puede ser trazado en el lenguaje  y todo cuando quede al otro lado del límite será simplemente un sin sentido.”

“Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo” (T, 5.6)

“La solución del problema de la vida se nota en la desaparición de ese problema”

“Hay, ciertamente, lo inexpresable, lo que se muestra a Sí mismo: esto es lo místico”

“Para una respuesta que no se puede expresar, la pregunta tampoco puede expresarse. No hay enigma, Si se puede plantear una cuestión, también se puede responder .

Mis proposiciones son esclarecedoras de este modo; que quien me comprende acaba por reconocer que carecen de sentido, siempre que el que comprenda, haya salido a través de ellas fuera de ellas. (Deben pues, por así decirlo, tirar la escalera después de haber subido). Debe superar estas proposiciones: entonces tiene la justa visión del mundo”…(sic)6.54.

Nos saldremos en este caso del estilo habitual y efectuaremos algunas consideraciones complementarias que estimamos necesarias respecto a los párrafos leídos. Wittgenstein, pese a la claridad de las sentencias que se trascribieron a modo de postulado básico de su postura ( las que fueron elaboradas por él mismo a esos efectos), tuvo que luchar contra los prejuicios culturales de su época, época en la que sin lugar a dudas solo la palabra “era la cosa” . Tan es así que Bertrand Rusell, que prologara el libro citado, a decir después por el mismísimo Wittgenstein no interpretó acabadamente su trabajo, limitando su análisis al aspecto linguístico del tratado, sin reparar en la esencia  profunda del mensaje, que no era otro que el de señalar que hay “otro mundo” más allá de las palabras y que él se intuye, se percibe y eventualmente se comprende, en otro ámbito, que no es el meramente conceptual.

K nos enseña que el mejor modo de”conocer” lo esencial, lo atemporal ( o como cada uno guste llamarlo) es mediante, lo que se dió en denominar: el pensamiento negativo. Obviamente no “comentaremos”  a Krishnamurti, aunque no faltará oportunidad para traer como cita textos especificos al respecto, solo a modo de mero enunciado diremos que conociendo, comprendiendo y observando lo falso(que muchas veces estimamos verdadero) podremos por vía indirecta “ver”  lo verdadero. En el caso que nos ocupa, el autor pretende que conociendo la naturaleza limitada del lenguaje como vehículo conceptual, podamos arrimarnos a lo incomensurable, lo que él denomina en su sexta sentencia “lo mísitico” . ..Quizás en ésto último esté el invisible vínculo con la Enseñanza.

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